sábado, 23 de agosto de 2008

Cinturon de Seguridad

Es indudable que desde la creación del cinturón de seguridad por el ingeniero sueco Nils Böhlin de la empresa Volvo, allá por el año 1959, éste ha contribuido en forma significativa a la disminución de la mortalidad en los accidentes de tránsito.
No son pocas las veces que hemos dedicado páginas de esta revista para tratar el tema, ya que hoy, a más de 40 años de su aparición, sigue siendo el elemento de seguridad por excelencia para la prevención de lesiones en una colisión.
Tal es la importancia de este elemento de seguridad que su uso obligatorio ha sido incorporado en la legislación vial de gran parte de los países del mundo.
Nuestra ley de tránsito -N° 24.449- establece muy claramente en su artículo 40 inciso k) la obligación del uso del cinturón de seguridad por parte de los ocupantes del vehículo.
No obstante, a pesar de lo establecido en dicha normativa, existe un concepto bastante arraigado en los conductores, de que el cinturón de seguridad sólo resulta necesario en rutas o autopistas, es decir al conducir a altas velocidades. Dicho concepto se aleja bastante de la realidad, ya que la mayoría de las colisiones se producen a una velocidad menor a los 40 km/h. En este punto cabe recordar que un impacto a tan sólo 16 km/h equivale a recibir encima el golpe de un cuerpo de unos 90 kg. de peso. Una colisión a 30 o 40 km/h puede producir en los ocupantes, como producto de la brusca desaceleración, serias lesiones al golpear contra el parabrisas o el mismo volante; éstas pueden evitarse al mantener el torso firme contra el respaldo del asiento mediante el cinturón de seguridad.
El cinturón podrá evitar que el conductor u otro ocupante salga despedido en caso de choque o vuelco; permaneciendo en el vehículo tiene una posibilidad cuatro veces mayor de sobrevivir que saliendo despedido del mismo.
Es entonces, ante el hecho inobjetable de la importancia del uso de este elemento de seguridad que surgió en la Oficina de Educación Vial del ACA la inquietud de traducir en números la conducta de los usuarios al respecto, evaluando ésta sobre una población de 2612 conductores. .
Dicho relevamiento ha arrojado los siguientes valores:


Periodo. Noviembre y diciembre de 2002

Al mirar esas cifras, resalta en una primer lectura el bajo porcentaje del uso del cinturón de seguridad por parte de los usuarios.
Estos porcentajes no difieren demasiado de los que vertiera un matutino el 13/10/02 según la Dirección General de Seguridad Vial del Gobierno de la Ciudad, en el que se indicaba que el 83% de los conductores no usa el cinturón de seguridad.
Existe por otra parte quienes aducen que el cinturón les incomoda o impide la realización de maniobras o bien que no lo utilizan por temor a quedar atrapados ante casos de accidentes que ocasionen el incendio o la inmersión del vehículo.
Aquí también viene a cuenta otra aclaración: según las estadísticas, el porcentaje de accidentes por incendio o inmersión es tan sólo del 1 % y por el contrario, el cinturón evita en esos casos que los ocupantes del vehículo sufran golpes que puedan desmayarlos o paralizarlos, pudiendo de esta forma librarse inmediatamente.
Las cifras son contundentes, una gran mayoría hace caso omiso a lo que la ley determina pero es nuestro propósito informar, no sólo lo que se debe, sino por qué se debe.

Usar el cinturón de seguridad no es sólo cumplir una reglamentación para evitar una posible multa o advertencia policial, es tener más del doble de posibilidades de sobrevivir en un accidente de tránsito.

Embarazo y Conduccion

Durante el período de embarazo la mayoría de las mujeres suelen evitar todo aquello que pueda dañar o perjudicar el desarrollo del futuro bebé. Procuran tener una alimentación sana y equilibrada, la abstención al consumo de estimulantes y de alcohol y hasta la realización de ejercicio físico. Más aún son capaces de renunciar a toda aquella actividad cotidiana que no resulte beneficiosa para el bebé.
Sin embrago, es bastante común que desconozcan cual es el comportamiento más seguro cuando suben a un automóvil, ya sea en su carácter de conductora o de pasajera.
El tema sobre el que específicamente existen ciertos reparos es sobre el uso del cinturón de seguridad.
El uso del cinturón de seguridad por parte de la mujer embarazada está unánimemente reconocido por expertos e investigadores en seguridad vial. Sin embargo, en muchas mujeres existe el temor, bastante comprensible por cierto, de que el cinturón ejerza una presión tal que pueda dañar al feto e incluso provocar su aborto.
Según investigaciones al respecto, nada hace pensar que ante cualquier tipo de colisión, el uso del cinturón aumente el riesgo de producir lesiones en el futuro bebé, el útero o la placenta, si bien puede aumentar la presión en el líquido amniótico en el momento del impacto. El mayor riesgo para el feto sigue siendo que la madre fallezca o sufra lesiones.
Según pruebas e investigaciones hechas en los Estados Unidos la principal causa de pérdida del feto es la muerte de la madre y la segunda causa es el desprendimiento de la placenta, y esto último así como otras complicaciones se presentan principalmente cuando la madre no utiliza ningún elemento de retención.


1.- Para que el cinturón de seguridad cumpla adecuadamente su función sin dañar al futuro bebé, es fundamental su correcto ajuste y se recomienda lo siguiente:

2.- La banda inferior o pélvica debe colocarse lo más bajo posible del vientre y bien ceñida a la pelvis, nunca sobre el estómago o vientre.

3.- La banda superior o toráxica debe ubicarse sobre el esternón y entre los senos, nunca detrás de la espalda ni debajo del brazo o axila.

4.- La parte inferior de la banda toráxica debe pasar alrededor del vientre y no por encima de éste.

5.- Debe evitarse cualquier tipo de holgura de las cintas y la utilización de almohadones en el asiento o espalda

6.- Tampoco se recomienda que se siente sobre la banda pélvica para utilizar únicamente la toráxica

El airbag puede proteger tanto a la madre como al futuro bebé, siempre que la distancia que los separe del sistema de retención sea mínimamente de 20 a 25 centímetros y que el airbag del volante esté direccionado a la cabeza y tórax y no al vientre.
Por otra parte debe ajustarse tanto la posición del volante como del asiento a medida que avanza el período de gestación
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Conduccion con remolque o casa rodante

• El vehículo deberá tener suficiente capacidad de arrastre. Como primera aproximación se debe estimar que un vehículo puede arrastrar a un remolque que pese hasta la mitad del peso del primero, incluyendo los pasajeros y carga del baúl.

• Comprobar la presión de los neumáticos del vehículo que remolca de acuerdo a las condiciones de carga y a las indicaciones del fabricante; y verificar que el enganche cumpla con lo requerido por la legislación vigente.

• Según la ley de tránsito, la distancia de seguimiento entre vehículos debe ser de por lo menos 2 segundos. En el caso de que se remolque un trailer o casa rodante, dicha distancia no debe ser inferior a 4 segundos, debiéndosele adicionar un segundo por cada tres metros del largo del vehículo remolcado. Esto es para compensar la mayor distancia de frenado que necesita un vehículo con acoplado.

• Mantener el vehículo bien ceñido a la derecha, para facilitar las maniobras de adelantamiento de los otros vehículos.

• Tenga presente que no está permitido transportar más de un trailer o casa rodante por vez.

• No debe olvidarse que los límites de velocidad varían cuando se circula con remolque.

• Estar preparado ante posibles adelantamientos de camiones u ómnibus, porque la turbulencia del aire provocada por su paso puede desestabilizar al conjunto.

• Se recomienda no cambiar de carril innecesariamente. En caso de tener que hacerlo, avisar anticipadamente la maniobra con señales, observando constantemente el tránsito a través de los espejos retrovisores.

• Al adelantarse, recordar la longitud y peso del tren que conducimos. Retomar el carril luego de completar la maniobra, asegurándose de que no hay peligro alguno.

• Recordar que las ruedas de la unidad remolcada no siguen la trayectoria del automotor, es por ello que al tomar una curva debe aumentarse el radio de giro a fin de evitar que las ruedas del remolque salgan del camino.

• Evitar, en lo posible los retrocesos, ya que es una maniobra difícil. Debe tenerse en cuenta que cuando se gire el volante a la derecha, el remolque se desplazará hacia la izquierda y viceversa. Para determinadas maniobras es prudente requerir ayuda externa para controlarla, ayuda a la que los mismos profesionales suelen acudir .

Circulacion con Lluvia

La lluvia es una de las condiciones atmosféricas que tornan al pavimento resbaladizo.

Muchas veces cuando recién comienza a llover, es cuando se dan mayores posibilidades de patinadas. El motivo es que se forma una sustancia pastosa hecha del agua y los residuos de polvo y grasa que se encuentran en el pavimento, la que provoca una reducción de hasta un 50 % de la adherencia de los neumáticos a la superficie del camino.

Según lo estipulado por la ley de tránsito, no se debe circular a una distancia del vehículo que lo precede menor a la que resulte de una separación, en tiempo, de dos segundos.

Es evidente que la disminución de adherencia al pavimento y de la visibilidad cuando llueve, hacen imprescindible que dicha distancia sea mayor, a fin tener más tiempo para reaccionar y más distancia para detener el vehículo ante un imprevisto.

Por lo tanto se recomienda adicionar a los dos segundos establecidos, un segundo por cada una de las condiciones adversas que se presentan en el tránsito . En este caso la distancia de seguimiento no debe ser menor de una separación en tiempo de cuatro segundos.

Tal como aconsejáramos en nuestra entrega sobre hidroplaneo, es decir la acumulación de agua en el pavimento que puede producir la pérdida de dominio del vehículo, recordamos:

• Disminuir la velocidad

• Evitar maniobras o frenadas bruscas, así como desaceleraciones fuertes que puedan ocasionar patinajes indeseados

Otro de los inconvenientes que acarrea la lluvia es la disminución de la visibilidad, tanto por la falta de iluminación ambiental como por el frecuente empañamiento que se produce en el parabrisas, la luneta y las ventanillas.

Se recomienda por lo tanto:

• Corroborar, antes de iniciar la marcha el buen funcionamiento del limpiaparabrisas.

• Constatar que opere correctamente el lavaparabrisas y que su depósito tenga agua.

• Mantener limpios los cristales, libres de las partículas de suciedad que al producir el fenómeno de reflexión, dificultan la visibilidad.

• Accionar ante el empañamiento de los vidrios la calefacción y/o ventilación y el desempañador.

Cuando se cruce con un vehículo que circula en sentido opuesto, se aconseja particularmente en rutas, colocar el limpiaparabrisas en una velocidad mayor, para contrarrestar las salpicaduras

No sólo es importante ver, es fundamental ser visto por los otros conductores, motivo por el cual se recomienda , principalmente cuando las lluvia es intensa, encender las luces de posición y las bajas.

Los jovenes al volante

La conducción es una tarea complicada y a veces hasta exigente, aún para los mejores conductores.
Un conductor seguro debe controlar su vehículo, cumplir con los reglamentos del tránsito, observar el comportamiento de los otros conductores y estar siempre atento a la escena de tránsito que se le presenta.
A estos requerimientos rutinarios el conductor debe sumarle la información que obtiene de elementos que cambian constantemente en el tránsito, decidir qué acciones tomar, evaluar consecuencias e incluso tomar medidas correctivas si fuera necesario.
Factores climáticos, el congestionamiento del tránsito, el incremento de la velocidad y la tensión, imponen aún más demandas para el conductor, quién si no está preparado o es incapaz aumentará las posibilidades de tener un accidente.
En la adolescencia es cuando más frecuentemente se da el proceso de aprendizaje para conducir un vehículo y es en esos casos que los padres pueden jugar un papel significativo para el desarrollo de hábitos adecuados de manejo en el adolescente.
Las estadísticas determinan que el accidente de tránsito es la primera causa de muerte en las personas comprendidas entre 16 y 30 años de edad, grupo en que además de haber adolescentes se encuentran mayoritariamente quienes son novatos en la conducción .
El adolescente se caracteriza por su espíritu de libertad, particularidad que suele verse reflejada en su gusto por la libertad, a lo que debemos sumarle el hecho de que la conciencia del riesgo aún no ha terminado de configurarse plenamente en su cerebro, aún cuando sus reflejos sean mejores que los de cualquier adulto.
Por otra parte también se ha comprobado que un conductor inexperto tarda más tiempo en reconocer situaciones de peligro en el tránsito, conducta que sólo irá adquiriendo a medida que sume horas al volante
Dado que durante el primer año de conducción las posibilidades de tener un accidente son mucho mayores, es durante ese período que deben tomarse ciertos recaudos.
La Ley de Tránsito 24.449 establece que durante los primeros 6 meses de conducción debe llevarse en el vehículo en forma bien visible la letra “P” de principiante a la vez que durante dicho lapso no puede conducir en autopistas, semiautopistas y en la zona céntrica de la ciudad.
Vemos la importancia que la ley le da a la experiencia en la conducción para una mayor seguridad, motivo por el cual establece limitación a fin de disminuir situaciones de riesgo en tanto el conductor va adquiriendo mayor práctica y consecuentemente mayor confianza.
En muchos países el otorgamiento de licencias de conducir a los adolescentes en forma gradual ha logrado disminuir la tasa de accidentes entre los mismos.
La graduabilidad consiste en la obligación del joven de conducir durante los primeros meses acompañado de un conductor mayor de edad, o bien en la prohibición de conducir en altas horas de la noche o la limitación del número de ocupantes en el vehículo, este último factor comprobado de riesgo entre los jóvenes a medida que el número aumenta.
Si bien en la Argentina dicha graduación no existe, los padres pueden establecer sus propios programas graduales, dado que son ellos quienes mejor conocen la forma de conducir de sus hijos, sin olvidar que los mejores consejos y consignas que brinden nunca van a tener verdadero peso para el joven si éstos no van acompañados del adecuado ejemplo de conducción segura